sábado, 8 de noviembre de 2008

El último heredero- de Jaime Lorca

Santiago de Chile, Centro Cultural Matucana 100. Jaime Lorca, antes partícipe del grupo La Troppa, dirige esta puesta de una pulcritud impresionante, la iluminación, música y actuaciones son engranajes perfetos de un momento en la historia chilena. El tono de todo es grotesco, pues así sería la vida del último heredero de estos españoles que lucharon por conservar sus pertenencias entre realistas e independentistas. La avaricia y la violencia se acompañan con la estupidez y el odio, el panorama no es alegre y los personajes lo confirman una y otra vez. La impresionante actuación del elenco de cuatro personas encarna a decenas de personajes, con la ayuda de máscaras y marionetas- un trabajo corporal y de voz espectacular. Aun cuando al describir los elementos soy muy generoso, vale decir que a la mitad de la obra, uno como espectador se pregunta ¿y si me salgo? algo lejano, algo aburrido, algo muy formal y muy prolijo, nos lleva lejos de lo que pasa en la escena. Un teatro monumental y perfecto, un teatro distante y con trascendencia regular, un teatro histórico y reflexivo, pero frío y ambicioso. El gigante foro de Matucana no ayuda a sentir, pues conceptualmente es muy claro, lo que el autor quiere que pensemos ya lo pensamos tres veces desde que presento la avaricia española, ahora tocaría algo más, y llega el hijo idiota del hacendado a heredarlo todo: nos obligan a pensar críticamente en los chilenos y su raíz avara y despota, parece muy agudo, pero no lo es. Los elementos escénicos son demasiado grandes y demasiado pesados, no nos permiten sentir las atmósferas ni abrirnos a los personajes.

- el último heredero - Jaime Lorca- Centro Cultural Matucana 100- noviembre

sábado, 1 de noviembre de 2008

Otelo, campeón mundial de la derrota.

En el teatro independiente Teatro Escalada, se presenta una interpretación de Otelo como boxeador, y en los vestidores se desvela la tragedia. Los celos han corroido a hombres y mujeres, pero pocos han sido capaces de matar. Alberto Ajaka, dirige y encarna a Otelo, Desdémona, la alemana que recién contrajo nupcias a contrapelo del deseo de su padre con el boxeador argentino, ella atreve alejarse del abrazo paterno pues confía en la fuerza y amor de su marido. Pero la avaricia de Yago, el entrenador, permea el aire y envenena la mente del exitado Otelo; la presencia del nuevo invesionista y amigo de la pareja, Casio, revienta lo peor dentro del entrenador, el odio empieza a crecer y a sembrarse con la desesperación que da la incertidumbre.
El espacio se utiliza al máximo y la puesta permite que las atmósferas se fundan unas con otras, incluso se utiliza el canto, y la corporalidad se hace presente constantemente. Una adaptación fuerte, que lográ mantener la tragedia viva, sin perderse en el barroco lenguaje isabelino y en cambio le otorga una argentinización sólida.

Alberto Ajaka - Teatro Escalada - Otelo, campeón mundial de la derrota - Noviembre, BsAs

domingo, 12 de octubre de 2008

Cielo Rojo

La revisión de la concepción socialista se enfila desde la Argentina, así, abre el espectáculo un testimonio de Teresa Cura, quien estuvo afiliada al Partido Socialista en los setentas. Nos presenta una viñeta histórica del partido socialista desde sus adentros, de gente como ella que vivió el sueño del nuevo hombre en la nación suramericana, gente que creyó en el ideal de transformar al estado en una organización de redistribución de la riqueza en busca del bien común. Este sueño se barniza con las historias de vida de los poetas rusos Vladimir Mayacovsky y Anna Ajmatova, y con la música popular rusa. Es una puesta que podría calificar de teatro collage, se permite mezclar momentos cuasi oníricos muy diversos y que normalmente no constituyen una obra histórica. Las canciones en ruso, el testimonio de Teresa, las escenificaciones de la vidas de los poetas, de las vidas de las hijas del Zar, de las cantinas literarias en San Petersburgo y en Moscú, todos estos elementos se unifican bajo la orgánica poética de Helena Tritek, ningún elemento se percibe fuera de su sitio. La libertad con la que se teje la diversidad de escenas brinda un evento escénico poliforme pero denso, el ambiente se transmite a toda la sala, cuando nos hablan de Lenin y de su grandeza, nos entusiasma el ser parte de esa turba que escucha a los poetas; ese entusiasmo onírico que nos envuelve es el espacio donde nos enamoramos del brío político poético de ambos poetas. ¡Qué placer apasionarse por una causa justa! Esa es la sensación que se desborda de la escena, aun cuando se duelan de la muerte de la familia del Zar, lo cual sin duda, fua una alegría para la revolución. La poesía de Mayacovsky y Ajmatova nos rodea y no nos deja escapar, mil veces nos hará explotar el pecho la palabra del poeta. 

Cielo Rojo - dirigida y orquestada por Helena Tritek - Patio de actores - Bs As - Octubre

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Tercer Cuerpo

Entramos a una escena amorosa extraña, que nos recuerda la idea de Platón de que uno es amante y el otro amado. "Yo quiero vivir para vos, cuidarte, y tenerte para siempre, para vos" y él dice, con sorna, "yo no." Ahí empieza el asunto. Asistimos a un desfile de lentos desvelamientos, velo a velo, se van mostrando los verdaderos personajes, los cuales, quizá nunca conoceremos del todo. La miseria ronda pero no la vemos todavía. Moni no sale del despacho y tanto Hector como Sofía empiezan a sufrir su encimarse desesperado sobre los problemas ajenos. Sofía sigue yendo a la clínica de fertilidad, pero sin su marido ni la reciben. Hector vela a su madre que ha muerto inesperadamente. Moni sobre ordena la oficina causando furia. Sofía va a la clínica de fertilidad una vez más sin su marido y confiesa que no tiene marido, pide que la embarazen, la doctora se niega. Hector sale a un bar y le confiesa a alguien que tiene 50 años y que nunca ha ida de fiesta, que recién se murió su madre, ¿quieres venir a casa? Moni vive en la oficina, perdió la casa, y se ha estado quedando en la oficina, la cual es más que un espacio de trabajo, los tres se van lentamente confesando sus miserias y no tienen más que necesidad de compañía. El humor juega un papel determinante en esta puesta pues si no fuera por la mancuerna de la miseria y la risa, se haría insoportable, como la vida. 
El sin sentido es la sal de esta obra, que se adereza con salsa de drama trágico, pues al final la pareja que hemos visto desgastarse tan desesperadamente, se hila con el trío oficinista. Hector enamoró al hombre joven y harto de su pareja amante: Manuel. Se aparece en la oficina y espera a Hector para confrontarlo, pues le huye, pero la mujer aparece también: Sandra. Todos los personajes quedan expuestos en su debilidad, y nosotros nos reímos de ellos, podría ser humillante pero no lo es, podría ser cruel pero no lo es. 

Tercer Cuerpo - Dirigido y escrito Claudio Tolcachir - Teatro timbre 4 - BsAs - septiembre 

Trompo Metálico

Esta obra nos sumerge sin remedio en un mundo familiar, íntimo y profundamente violento. La educación de Catalina (Victoria Almeida) es la trama que teje y esconde el verdadero caudal que avanza sin pausa por dentro de su padre(Roberto Romano), madre (Greta Berghese) y la misma Catalina. Poder hablar en el idioma del autor que se esta leyendo es una obviedad, así sea ruso, tener a la mano una definición, avalada por centro de estudio reconocidos, de cualquier palabra del vocabulario también resulta una obviedad. Este tipo de obviedades se imponen con el duro tono de voz del padre, y la estúpida risa de la madre, la cual no puede sino despreciar a su hija. No hay cabida para el orgullo, pues de esa niña nadie podría sentirse orgulloso, una floja y lenta ladrona. Eso opina el padre y la madre. Pero nos da risa pues nos presentan esto con farsa, con un tono alto en gestos y en maneras. Nos reímos de la absurda crueldad.
Catalina nos evoca ternura sin fin y un profundo deseo de jugar, es una niña, nada más, y esto contrasta con ese ríspido ambiente adulto que la estrangula. Aún cuando juegan basta, poniendo en lista palabras que empiezan con la misma letra con categorías como: compositor barroco, anarquista italiano o Emperador, aún en ese caso siguen con un rigorismo violento e incomprensible. Aún cuando se disponen a bailar, y uno piensa "pues de menos bailan, le dan espacio al cuerpo en esta horrible familia" justo ahí, la mano del padre toma el culo de su hija y la bella música se torna como el rostro de la hija, lívida, desconfigurante, rota, cruel. Ahora una orden suena mil veces peor, y mil veces más la segunda orden, y mil más la que le sigue. El mundo se torna oscuro. Y Catalina, para nuestro beneficio, tras un sórdido llanto, escapa.

Trompo Metálico- dirigido y escrito Heidi Steinhardt - Teatro del Pueblo - BsAs - sábado de agosto

sábado, 23 de agosto de 2008

Cremona

El hermoso teatro Cervantes se entrega a la tarea de Armando Discépolo. Cremona es una obra que narra la vida de un conventillo de principios de siglo XX, las nacionalidades migrantes son los colores de dicho espacio y todo está cruzado por una indagación ética. Cremona es un viejo tano, que se ha hecho un lugar en Buenos Aires, marinero italiano en algún momento de su vida y sobre todo ha sido un hombre en la búsqueda del bien. ¿Qué es la bondad? Mientras lo roban, lo estafan, o meramente le piden dinero prestado, Cremona predica, pide por la capacidad de sentir lástima. Le parece que es la emoción básica de donde emerge lo bueno. La palabra lástima es difícil a nuestros oidos,quizá preferimos, piedad, o mejor aún, compasión, pero lástima suena a una afrenta al ego- y es eso lo que pide Cremona. El ego de Cremona es tan sólido como el agua que pasa entre los dedos, por eso promueve que tengas poco, pues tener mucho hace al ego pesado y grande. El sufrimiento es lo que Cremona busca evitar, para él y para todos a su alrededor, sin embargo, todos sufren y bastante, la pobreza económica y espiritual de todos los personajes se asoma escena tras escena: envidia, ira, desprecio, desconfianza. De Cremona sospechan todos porque es feliz, y eso, es causa de sospecha; y de cualquier extranjero sospechan los argentinos, pues es causa de sospecha también; y de las mujeres sospechan los hombres, pues también son causa de sospecha. 
Así Cremona sólo ve una solución para generar la lástima que tanto predica, sólo encuentra una manera de transformar la mirada de los demás, transformar la mirada de desconfianza a una mirada en comunión con el otro, una mirada con deseos de ayudar al otro. Cremona se quita la vida en el agora, en el espacio público del conventillo; se inmola y así conmueve a todos y en todos siembra la sensación de que podría haber hecho más por él. 

Cremona - dirección Helena Tritek - Teatro Cervantes - Buenos Aires - estreno 

lote 77

Lote 77 una obra de teatro que desmonta el dispositivo teatral a favor de la temática: la identidad masculina. La anécdota que utilizan para contarnos sus vidas es simple y casi sin sustancia, tres hombres se encuentran en un baño, quizá imaginario, y comparten un par de minutos mientras descargan sus necesidades fisiológicas. A pesar de la banalidad de esto cada intervención va acrecentando la profundidad de esos ramplones tres minutos. Cada acción -abrir la canilla, cerrar la puerta- se va cargando con significados trascendentes, los personajes empiezan a aparecer como verdaderos, como imposibles, como uno más que anda en esta vida incomprensible. Las frustraciones de uno que fundió la empresa de papá, la angustia de otro que sigue sin trabajo a los treinta y su novia/esposa finalmente lo dejó, la miseria del otro que durmiendo en la cama de su madre fuma para morir como ella, todo esto genera un abanico del cuál el público no puede escapar: ¿qué trampa te estás fraguando? 
Como un destino inescapable cada uno, luchando por entender que es ser hombre en este mundo ataviado de prejuicios y de demandas, de sueños ajenos y de imposiciones incomprensibles, cada uno busca venderse, como carne, al mejor postor. ¿Será que es la desesperación lo que los orilla a buscar comprador? ¿Será que sólo nos compran por nuestro peso, nuestro color, nuestro precio? ¿Será que hemos sido criados y educados como vacas en una pastura, para continuar la raza sin más? 

Lote 77 - dirección Marcelo Mininno - Teatro del Abasto 

jueves, 14 de agosto de 2008

Ojos Bajos

Con un vocabulario cotidiano, de movimientos simples e incluso desganados, y con tenues voces que nos hacen aflorar voyeurs de las ejecutantes, se empieza a tramar algo, no sabemos qué pero ya se percibe. El ambiente sonoro nos recuerda la urbanidad intermitente que no cesa en nuestro peregrinar hacia ninguna parte. 
Grupos se hacen y se deshacen, corren y se miran para ir juntas al siguiente punto, es un grupo, se hacen de grupo. El vocabulario se empieza a bifurcar, por un lado la velocidad aumenta y las caminatas son trotes, pero por otro lado el contacto se torna más significado y aparece lo que las faldas de colores parecían imposibilitar: la violencia sin erotismo, sin piedad, el control del otro por la mera necesidad de control. Una a una van cediendo a la sensación de someter al otro, y de, tras mirarlo al piso, ayudarlo. La pateo, la empujo, la imposibilito, le piso una mano, la ayudo o me alejo. Y la velocidad regresa, lo vertiginoso, el juego regresa y empieza un balbuceante ir y venir, ellas, aun cuando un poco serias empiezan a relajarnos con ese bamboleo. Sin más aparece la risa, una risa real, fuerte, que nos abre, y nos contrasta con el sometimiento que empieza de nuevo. Alegría y comandos, piernas que obligan a otras piernas y torsos que se inflan y desinflan de risa. Asistimos al desfile de la humanidad, la juventud, como la madurez, no escapa de su animalidad y en ella caben todos los rasgos, el deseo, el poder y la compañía, la completud con el otro, y por eso al final, como un muro nos miran a nosotros los quietos, los voyeurs, lo que pensamos que asistimos sin perturbar, lo que acabamos de violentar y correr y mirar.

Ojos Bajos · dirección Viviana Iasparra · centro cultural de la cooperación, buenos aires · estreno

jueves, 10 de julio de 2008

La Question Humaine

Moderna industria y eficiencia humana, dos elementos de los cuales, los urbanos comunes dependemos casi sin percatarnos que detrás de cada acción existen una o una decena de empresas y de cadenas humanas, de decisiones corporativas para entregarnos, carne cortada, supervisada, plastificada y congelada en el supermercado al lado de casa. Este olvido puede acarrear innumerables problemas. Nicolas Klotz con esta película multipremiada en los circuitos del cine de arte (Copenhagen 2007, Gijón 2007, César 2008, São Paulo 2007), se inserta de manera muy sensible en el mundo de los ejecutivos de estas empresas que nos mantienen en el nivel de vida que entendemos como urbano contemporáneo; empresas que promueven, a través de su especificidad, nuestra despreocupación del mundo terrenal. Los sujetos que llevan estas empresas también viven enajenados de los productos y de sus creadores, los obreros, y sólo aquilatan el nivel de la eficiencia corporativa, una visión parcial y muy abstracta de la cadena corporativa. Aquí aparece nuestro protagonista Simón el mejor ejecutivo del área de recursos humanos, el cual ha logrado, gracias a su rigor y su implacable lógica eficientista, que ganen una disputa con el sindicato, echando a cientos de obreros “ineficaces”. Dentro de este grupo de obreros aparecen los alcohólicos en recuperación, los invalidos y los lentos, triste para Simon, en ese grupo está también el talentoso violinista Arie Neuman. 


Al inicio del film el director adjunto de la empresa petroquímica S.C. Farb, Kart Rose, pide a Simon que haga un diagnóstico del director de la empresa el legendario Mathias Jüst, pues aparentemente está en una espiral de falta de concentración y disminución de su energética eficiencia que lo hizo pasar de cargos empezando desde lo más bajo hasta llegar a director de la empresa a sus más de 60 años de vida. Simón es el obvio candidato a hacer esta delicada indagatoria pues es el más frío y eficiente perfilador de personalidades y capacidades para puestos. Sin embargo recién empieza desarrollarse la trama la película se empieza tornar extraña la atmósfera y nos comienza una sensación en el cuerpo desde nuestra cómoda butaca. Algo nos incomoda y nos atrae, algo nos señala y nos ignora después, esta es una película que busca el cuerpo del espectador, pues el vertiginoso salto de la límpida ambientación oficinal, a una borrachera de ejecutivos donde los estados alterados llevan a todos a jugar con las perversiones ajenas a grados anticivilizatorios se torna completamente desconcertante. Hombres de corbata negra y camisa blanca, y mujeres con traje sastre se liberan del rigor de la oficina y con abuso de alcohol se integran en un ambiente de liberación total y juego, en el cual la moral límpida no tiene cabida, Simon tiene a un ejecutivo tímido como esclavo y literalmente le da ordenes a gritos en medio del ambiente orgiástico. El deseo por ser alguien distinto de lo que uno es llega a extremos que trastocan al mismo Simon quien empieza a besar a una chica y tras quitarle la peluca se descubre besando a alguien distinto de quien creía y la golpea e insulta. El alcoholismo es un personaje de la película también, pues todos los personajes beben en casi todo momento, y lo hacen normalmente con un viso de secrecía de ilícito.


Se insiste en varias oposiciones, pero la lógica de la película no es dialéctica, en realidad se burlan de la dialéctica al ponerla frente a un mundo complejo más allá de la dicotomía. Los personajes mismos van más allá de la dicotomía y se muestran imposibles a la comprensión a partir de una lógica simple de oposiciones. En la película se encuentra la oposición simple humano sensible vs industria eficiente, normalidad social vs placer real, vestimenta formal vs instinto animal, ejecutivos contemporáneos vs humanos necesitados. Son oposiciones que uno ve escena tras escena, pero todas las oposiciones se van cayendo al complejizarse y sobreponerse las realidades, de pronto parece que no son oposiciones sino necesidades que implican más sobre posiciones que las oposiciones simples planteaban. Es decir, no sólo debes usar corbata en la oficina y ser disciplinado en cuanto a las jerarquías corporativas se refiere, al salir de ese entorno y sumergirte en el placer desbocado debes sacar a flote todas las pasiones que has reprimido, que no sólo tiene que ver con esa limitación oficinal, sino también con las limitaciones personales; los personajes deben sucumbir hasta liberarse de sus propias paradojas subvirtiendo el orden de sus existencias, requebrajando ese esquema que los somete a todos la evaluación. La salvación se encuentra en la corporalidad, y es por eso que el director de la empresa, el motivo de la trama, el Sr. Jüst, tenga la necesidad de la música. El cuarteto que motivó, no sólo el amasiato del Jüst con su secretaria, sino la fineza de Arie Baumman como violinista excepcional, es una metáfora que se verá reforzada al final, quizá excesivamente, con el largo monologo del mismo Baumman al ser descubierto por Simon como un hostigador epistolar. 


La sensibilidad que posibilita el arte, que permite la creación, o de menos la ejecución de algo bello, no se opone a la vida corporativa, aquí se desgrana la dialéctica simple, lo que se fortalece es una lógica de complementos múltiples y de tensiones imposibles; la imposibilidad de conciliar los mundos es lo que lo exacerba y los potencia. La única posibilidad de salvación está en la tensión que se fragua entre lo posible y lo imposible, la imposibilidad de salir de este mundo moderno se ve saciada al vivir momentos de emergencia, en los cuales se revienta la realidad, y se alimenta esa verdad que las corporaciones y la organización social oculta: somos animales.


La question Humaine - dirección Nicolas Klotz - Francia -35 mm - 

Nuevos Aires


Mitos sobre Argentina: las mujeres son todas hermosas, es barato, no son engreídos en su país. Esas tres esferas que se anudan con tantas otras del hacer humano, han sido falseadas, infladas, mal entendidas o simplemente mal transmitidas. Sí, es más barato que antes de la crisis, pero es más caro que después de la crisis, sí, son hermosas y hermosos, pero la fisionomía europea no es la pauta de la atracción, sí, fuera de su contexto se es considera engreídos cuando acá el humor y el trato son distintos, pero acá todos se tratan con la barbilla en alto. Yo no te voy a mirar, prefiero que tú me mires. Sin lugar a dudas, en esta ciudad, se planeo la urbanización, pero no se planeo la soberbia de los habitantes. Aún así he descubierto que son más corteses que los mexicanos, los cuales pecan de formalismo de protocolo, pero no de verdadera cortesía. Aún cuando, son engreídos y te mandan a volar, se dan el tiempo de darte instrucciones -una de las actividades favoritas. El taxista porteño, no pasa por sociólogo, ni por psiconalista, pasa directamente por sabio, por chamán, por persona que abarca toda disciplina y puede impartir cátedra. Che, te voy a decir porque le paso, por sordo y por pelotudo, sabes lo que te digo? eh? sabes? Para detener a alguien que a los veinte segundos de abordado el taxi te empieza a interrumpir en la charla con tu amigo, para detener ese caudal que empieza a inundarte todo, sólo el mismo tono soberbio, o un rudo cambio de lengua (con inglés bastará). Aun así, para el turista resulta encantador encontrarse con esa pasión en un extraño. Sí, estos son sin duda, nuevos aires.