sábado, 30 de mayo de 2009

Lúcido

La obra Lúcido de Spregelburd está los viernes en andamio 90, y ofrece una larga obra para el standár porteño [2 horas con minutos] que con un texto verborreico nos lleva sin mayor problema de ritmo. ¿Qué es lo real? Si estamos tentados a responder que lo más real es lo subjetivo, entonces esta pieza nos hablará al oido. ¿Si lo subjetivo es tan torcido como parece en los sueños, de que sirve vivir lo objetivo si mi subjetividad sigue imponiendo lo real? La respuesta a esta pregunta, más allá de que carece de sentido, podrían rastrearse pistas en los acontecimientos de lúcido. La maternidad se asoma como el tema central haciendo a un lado lo metafísico y lo psícológico; esa figura que atolondra a toda civilización, que somete a todo sujeto. La creación de la vida acontece dentro del cuerpo de alguien, alguien que queda totalmente trastornado y con ecos muy sólidos de pertenencia. Aun así, en este caso, es un tema particularmente masculino, el hijo frente a su madre. El varón frente a la dadora de vida. Esa confusión particularmente aguda entre hijo y madre se renueva con el hijo vestido con la ropa de la madre, y esa eterna disyuntiva ¿somos seres aparte? ¿no podremos seguir siendo lo msimo? Dudo si el cordón umbilical es un trauma mayor para el hijo o para la madre trás ver la obra. Buen trabajo de la madre y el hijo, logran su particular psicosis, y nos sentimos arropados por ella.

Lúcido - Spregelburd - Andamio 90 - Viernes 22:15

domingo, 17 de mayo de 2009

Dolor exquisito

A partir del texto de Sophie Calle, García Wehbi y Maricel Alvarez desarrollan un artificio escénico. Desde la japoneseidad nos acercamos una y otra vez a un drama amoroso. La calidad actoral de Maricel permite desarticular el drama amoroso clásico moderno, en múltiples niveles de miseria. Empieza a construirse la zozobra de la relación, desde su viaje solitario y nostálgico, y cuando finalmente colapsa en su ambandono asiático, en la cita rota, estamos dólidos como ella. Sus lágrimas nos parecen justas, el abandonado es tan universal que la actriz nos manipula a su antojo y es placentero ese dolor. Luego prosigue con un deslavar ese dolor hasta que nosotros no encontramos hartos y distantes, pero sigue, y finalmente se le acaba el dolor y nos reencontramos con ella ya liberada. Es una pieza simple y por momentos ingenua, pero poderosa por su desarrollo y su profundidad.

Dolor Exquisito - Emilio García Wehbi - Teatro Beckett - Sábado 21hrs